“Segovia no puede vivir solo de su potencial turístico”

Entrevista a Luis Tudanca, Portavoz del Grupo socialista en las Cortes de Castilla y León

 

Sube con brío Luis Tudanca (Burgos, 1978) las escaleras camino del lugar en donde tendrá lugar la entrevista. “No hay como un fin de semana en Gamonal”, confiesa. Quien esto firma, sin embargo, piensa que no solo se trata de condición física; antes bien, se encuentra con una persona que en su proyección pública manifiesta sensibles diferencias con la que conoció cinco años atrás, cuando la campaña a las generales de diciembre del 2015. Puede que el ganar las elecciones regionales del 2019 supusiera tanto un chute de adrenalina como de confianza después de los malos resultados del 2015. Tudanca preparó bien la última cita electoral. Mercedes Martín, portavoz del comité electoral, lo reconocía entonces: “Saldremos a ganar. En los últimos años no ha sido así”. Ha tenido el portavoz del Grupo socialista en las Cortes de Castilla y León la valentía parlamentaria de pactar un plan de reconstrucción con el Gobierno PP-Cs, con una actitud diferente de la que se observa en el foro madrileño. Y asegura que no lo consultó con ningún preboste nacional.

— Puede parecer un acto de generosidad política que después de haber ganado las elecciones y no haber podido gobernar se haya avenido a pactar con el actual Ejecutivo regional un plan de reconstrucción.
— Es verdad que desde el punto de vista personal, y por lo que me trasladaban muchos compañeros, no era fácil aceptar un plan de Comunidad con aquellos que, incumpliendo sus promesas electorales, habían hecho todo lo posible para impedir que gobernara el partido más votado. Y no ha sido fácil. Pero reconozco que no tuve la más mínima duda viviendo, como vivíamos, la peor pandemia y la mayor emergencia sanitaria que hemos tenido en nuestra historia. Ya desde la primera semana le tendí la mano al señor Mañueco para pactar cuantas medidas hicieran falta para hacerle frente al Covid. Es lo mejor que podíamos hacer desde la oposición: obrar con lealtad, responsabilidad y discreción, y lanzar un mensaje de certidumbre a los ciudadanos. No me hubiera perdonado nunca que el Gobierno de Castilla y León (CyL) hubiera desperdiciado su tiempo defendiéndose de los ataques de la oposición.

— ¿Fue una decisión personal?
— Bueno, sí, personal pero… (duda, para después afirmar rotundo): hay que conocer cómo funciona el partido socialista; tuvimos muchas reuniones, probablemente más que en un periodo ordinario, a pesar del confinamiento.

— ¿Reuniones de partido a escala regional o nacional?
— No, no, con gente de aquí. No hablé con nadie del partido a nivel nacional sobre la oportunidad del acuerdo, pero sí dialogamos mucho con los secretarios provinciales y con la dirección del grupo parlamentario, y la verdad es que encontré mucho apoyo. No era cuestión de respaldar a un gobierno que no se lo merecía, y que después de lo que hemos visto más tarde sigue sin merecerlo, pero al menos ha servido para que el ambiente político haya permitido tomar decisiones con menos ruido que en otros sitios. Y hay otra clave: la política no es un campo de batalla, y me preocupa que estas crisis económica y sanitaria hagan crecer el ruido y la furia y con ello al populismo y a otro tipo de partido muy peligroso.

— ¿Cómo valora la gestión de la pandemia en Castilla y León?
— No se trata de culpabilizar a nadie, pero sí de saber qué ha pasado, porque somos una de las comunidades autónomas en la que más duramente ha golpeado el virus. Hemos sufrido uno de los mayores índices de fallecimientos; somos la tercera Comunidad, solo después de Madrid y Cataluña, con mayor número de letalidad en nuestras residencias –y eso teniendo en cuenta que contamos con mucha menos población-; se han registrado enormes desequilibrios en algunas provincias en cuanto a dotación de material y de recursos humanos así como de infraestructuras sanitarias. Con el agravante de que lo veníamos anunciando desde hacía tiempo. Se han notado los recortes en la sanidad pública. Solo desde la última crisis se han recortado 700 millones de euros. El modelo de residencias que hace cuatro meses decían que era el mejor del mundo ha fallado de manera estrepitosa al haberse privatizado casi en su totalidad. Hoy, dos tercios de sus plazas están en manos privadas. Desde que CyL recibiera las competencias no se había puesto en marcha ni una sola plaza pública residencial. Y le doy otra muestra: justo antes de la pandemia la Junta sacó un decreto que pretendía derogar la obligatoriedad de personal sanitario en las residencias. Fíjese. Ahora parece una locura. En el pacto de reconstrucción pretendemos que se elabore una ley para que se incrementen en un 25% las plazas públicas residenciales en esta legislatura y un 33% las plazas de convalecencia sociosanitaria. En la parte positiva es verdad que ha existido diálogo, pero insisto: hay que cambiar cosas para que no vuelva a pasar.

— Parecería lógico que este consenso político también se extendiera a los presupuestos del 2021.
— Mire, nosotros nunca nos vamos a negar a hablar, pero el Gobierno regional no desea pactar los presupuestos. Yo no quiero cogobernar con PP y Cs. Hemos sido muy respetuosos y responsables, más que ninguna otra oposición en ninguna otra Comunidad, pero nuestro modelo es muy diferente al suyo. Los castellanos y leoneses ya opinaron: querían un cambio que ellos han frustrado.

Bueno, incluso lo decía la mitad del hoy gobierno, y ahí están…tan contentos. Y segundo, parece una broma de mal gusto cualquier ofrecimiento cuando acaba de dimitir (la entrevista se hizo el lunes 27 de julio) el director general de Presupuestos. ¿Cómo pueden ofrecer un pacto presupuestario cuando quien los elabora se marcha? Y se ha ido después de que no se tuvieran en cuenta dos informes muy importantes para la modificación de la ley de Hacienda. No ha sido, por lo tanto, una casualidad. Y termino: para firmar un nuevo acuerdo estaría muy bien que cumpliera la Junta los que tiene pendientes, entre ellos el diálogo social. Es la primera vez en la historia que un presidente incumple el diálogo social, que es uno de nuestros activos.

— ¿Ve recorrido PP-Cs para toda la legislatura?
— Bueno, en la Junta no hay grietas, hay acantilados. Esta del director general es la cuarta dimisión que se produce. Honestamente, creo que no hay ya un gobierno de PP-Cs como usted pregunta, sino de Mañueco e Igea. Dije desde el primer día que durarían toda la legislatura. Están abrazados como tabla de salvación política mutua. Son un perfecto complemento. El uno que no se mete en ningún charco y el otro que se mete en todos. Les une solo el ansia de poder.

— Ante esa deriva que dibuja, ¿planean presentar una moción de censura?
— En este momento no nos lo planteamos. Estamos en medio de una crisis sin precedentes y le debemos a la gente estabilidad. Es más importante eso que llegar al poder, aunque ni Mañueco e Igea lo entiendan. Ahora, con ellos nunca se sabe. Están empeñados en generar escándalos o problemas casi diarios.

— Hablando de grietas y de acantilados. ¿También los ve en el Gobierno nacional?
— Bueno, los gobiernos de coalición son difíciles siempre, pero una cosa es que haya discrepancias y otra que haya una guerra permanente, dimisiones, etc. Yo no me extraño de que surjan discrepancias entre PP y Cs, es lógico y entendible, pero es que, en fin…., parece que el único que no manda en ese gobierno es el presidente. Y creo que nadie discute que quien dirige el Gobierno de España es Pedro Sánchez.

— Pasamos a temas segovianos. ¿Apoyarán un crédito presupuestario para la nueva infraestructura hospitalaria en Segovia?
— Lo primero que tienen que hacer es ponerse de acuerdo. En este periódico el presidente manifestó una cosa, y unos días después, en sede parlamentaria, la consejera dijo otra diferente.

— ¿Cuál es la posición del PSOE?
— Llevamos denunciando la falta de dotación sanitaria en esta provincia desde hace mucho tiempo. Y no solo hemos reclamado la infraestructura hospitalaria, sino la unidad de radioterapia, el centro de salud de Nueva Segovia, el de Palazuelos de Eresma, las unidades medicalizadas de Riaza y de Cuéllar… Y sin respuesta. Una partida simbólica durante tres años para ganar tiempo en Segovia no nos vale. Los segovianos quieren compromisos, partidas presupuestarias y obras. Y si tienen duda sobre lo que vale la palabra de los actuales responsables que pregunten a los de Aranda de Duero, a quienes les llevan prometiendo un hospital comarcal desde hace quince años, o a los del Valle del Tiétar. Pueden preguntar por toda CyL lo que valen las partidas presupuestarias simbólicas. Le digo que se tendrán que retratar pronto. Hoy mismo vamos a registrar la moción correspondiente a la interpelación sobre infraestructuras sanitarias y en septiembre, en el primer pleno, van a tener que votar sobre las dotaciones sanitarias que necesita Segovia.

— ¿Por qué en vez de utilizar una moción parlamentaria no introdujeron esa necesidad dotacional con crédito presupuestario en el plan de reconstrucción?
— No quisieron. No querían que aparecieran nombres de provincias.

— ¿Por qué?
— Porque se encuentran muy cómodos en el café para todos. Pero es que no es eso, no es una cuestión de igualdad, sino de equidad. Y es indiscutible que Segovia necesita urgentemente una dotación sanitaria. Ese es nuestro modelo. Se le da más a quien más lo necesita. Nos pasó igual con los planes industriales de la pasada legislatura, cuando rechazaron los programas territoriales de fomento. No puede ser que Segovia sea la única provincia de CyL que no vaya a tener un plan industrial específico. Hablando con la alcaldesa Luquero, me decía que hay una sensación de abandono en los segovianos con respecto a lo que la Junta hace por esta provincia.

— ¿Y qué proponen ustedes para remediarlo?
— Ya le he dicho lo de la moción anterior. Y además vamos a llevar al pleno el debate de qué infraestructuras tienen que aparecer en el nuevo plan de inversiones sociales prioritarias que por 728 millones de euros hemos incluido en el plan de reconstrucción. Y ahí van a aparecer con nombres y apellidos infraestructuras de Segovia: la nueva dotación hospitalaria, el acelerador lineal, Segovia 4, las unidades medicalizadas de Riaza y Cuéllar y los centros de salud de Palazuelos de Eresma y El Espinar. Que voten y que se retraten.

— Ya que me dice que ha hablado con la alcaldesa, supongo que también le habrá comentado la importancia del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE).
— A mí me parece un proyecto muy interesante por muchos motivos. Segovia tiene un enorme potencial de atracción turística, y eso es indiscutible, pero no puede vivir solo de eso. Y ahora estamos viendo cómo en una situación de pandemia, cuando la demanda se retrae, a Segovia le va a pesar. Por eso hay que diversificar e industrializar. Centros como el CIDE deberían ser impulsados desde el ámbito autonómico. Que haya tenido que ser un Ayuntamiento el que lo ponga en marcha, a pulmón, me parece un milagro, y que empresas como Indra, nada más y nada menos que Indra, vaya a instalarse en él me parece muy importante en sí y como locomotora y foco de atracción para otras más pequeñas. Genera todo ello un ecosistema de investigación y desarrollo y de retención de talento. Tiene que implicarse sin duda la Junta.

— Y el Gobierno nacional, sobre todo ahora que va a recibir buena parte del plan de recuperación europeo.
— Hay una clave procedente de la pandemia. Quizá la única buena: Europa ha cambiado. Nos va a permitir tener una cantidad de fondos para la reconstrucción que nunca imaginamos. Pero incluso más importante que los fondos: todos los planes que va a poner en marcha el Gobierno de España hablan de transición ecológica y de digitalización. Nos tiene que servir esta oportunidad para realizar algunas transformaciones que necesitamos, y entre ellas crear polos tecnológicos y de desarrollo como el que representa el CIDE.

— ¿Qué le parece que Segovia sea la única provincia sin Grado de Enfermería?
— Me parece mentira. Eso ha lastrado también la escasez de recursos humanos sanitarios de la que hablábamos. Quienes se forman en otro sitio tienden a no volver. Por eso hemos tenido aquí un déficit de profesionales mayor que en otros lugares. Hay demanda potencial y tendría que obtener, cómo no, el Grado de Enfermería. Y permítame que realice una crítica, porque me leí su entrevista con el señor Mañueco. Escudarse en la autonomía universitaria me pareció de mal gusto. Es la Junta de CyL la que establece el mapa de titulaciones. ¿De acuerdo con la Universidades? Sí; hasta tal punto, fíjese, que el resultado del último mapa que se realizó a mediados de la pasada legislatura fue que se aprobaran un montón de nuevas titulaciones para las universidades privadas de la región y ninguna nueva para las públicas. Ninguna. Repito, me sorprendió que el señor Mañueco no supiera cómo se aprueba un mapa de titulaciones.

— ¿Cómo está el PSOE en Segovia? ¿No sé si se están preparando por si vienen próximas elecciones?
— Creo que se van a acabar las legislaturas en todos los ámbitos. El PSOE de CyL ha dado un ejemplo, y no es casualidad que hayamos ganado las elecciones por primera vez en treinta años. Y no es mérito mío, sino del trabajo muy apegado al territorio. Un ejemplo es José Luis (Aceves, presente en la entrevista). Conozco a poca gente que haga tanto territorio como él. Es la clave. Y además, tenemos que ser gente, como me dice Demetrio (Madrid), normal; gente con la que el ciudadano se pueda sentir identificado.

— La alcaldesa no suelta prenda sobre si quiere repetir.
— ¿Clara? ¿Y le sorprende? Clara es la humildad personificada. Y eso le viene muy bien aquí. Es su éxito.

El hombre que cambió una tendencia

Hace unas semanas corrió un rumor en algunos cenáculos de la política regional: se ensanchaban las grietas en la coalición que gobierna la Junta. Sorprendía que un medio de comunicación, de normal cercano al colegio de la Asunción –sede de la presidencia y vicepresidencia-, la emprendiera con cuestiones que pudieran ahondar en las diferencias. La maniobra contaba con las bendiciones de Madrid, una vez que se estaba verificando los apoyos de Cs al Gobierno Sánchez. Pero fue una más de las serpientes de verano. “Estaría bueno que los que nos animaron a negociar con el PP y no con el PSOE fueran ahora los que arremetieran por no cambiar las tornas”, comentaban fuentes cercanas a la vicepresidencia. Las mismas fuentes que certifican la antipatía personal entre Francisco Igea y los actuales dirigentes socialistas en Castilla y León. “Ideológicamente son unos trogloditas”, se despacharon. Por lo que se desprende de la entrevista con Luis Tudanca, la antipatía es mutua, y así se deduce de algunas de sus declaraciones: “El uno que no se mete en ningún charco (por Mañueco) y el otro que se mete en todos (por Igea)”. “El único que no manda en ese gobierno es el presidente”. Sin embargo, ni sombra de moción de censura. Tudanca es prudente y quiere transmitir la imagen de hombre de Estado, de ahí que se aviniera al pacto por la reconstrucción. Ha hecho lo más complicado en política: romper tendencias históricas. Ya solo le queda no dar ningún paso en falso. Y esperar.